¿Por qué observar el Domingo de la Trinidad?

Trinity Sunday
Trinity Sunday

El Domingo de la Trinidad ocurre el primer domingo después de Pentecostés. Es el único domingo del calendario cristiano que celebra una doctrina de la iglesia.

También ocurre que algunas veces, en las iglesias más grandes, alguien dirá en broma “dejemos que el pastor asociado predique en dicho domingo”. Tales domingos a menudo incluyen el segundo domingo de Pascua (llamado “domingo bajo” porque la asistencia baja bastante después del Domingo de Pascua) y el domingo después de la Navidad (para que el pastor titular tome algunas vacaciones después de la nochebuena). El pastor asociado predica el Domingo de la Trinidad para que el pastor titular no tenga que abordar las complejidades de la doctrina de la Trinidad (Así es, yo serví como pastor asociado de una iglesia grande, de modo que hablo por experiencia).

Bromas aparte, el Domingo de la Trinidad no es un día para explicar la doctrina de la Trinidad. Es más bien un día para celebrar su verdad para nosotros y para nuestra salvación.

Los metodistas unidos tienen un buena razón para celebrar este día.

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PREGUNTAS FRECUENTES

Primero, porque como cristianos los metodistas unidos afirmamos la doctrina de la Trinidad tal como fuera desarrollada por la iglesia primitiva y transmitida a nosotros hasta hoy.

En segundo lugar, porque la creencia de que “Dios es amor” está al centro mismo de toda la teología y práctica cristianas.

La doctrina cristiana de la Trinidad, como la expresa el Credo de Nicea, subraya que la relación entre el Padre, Hijo y Espíritu Santo es parte de la esencia misma de Dios y así ha sido siempre. Nunca ha habido un momento en que Dios no fuera relacional hasta su mismo centro.

El énfasis metodista unido en que Dios es amor fluye de ‒y se sustenta en‒ dicha mutualidad esencial y eterna de Dios. Porque sin relaciones el amor no existe. El amor es la relación entre el amante y el amado. Ambos deben siempre existir. El amor a través del cual Dios creó todas las cosas, sostiene todas las cosas y está haciendo todas las cosas nuevas. Este amor fluye del amor que está al centro de las relaciones que conforman el ser mismo de Dios.

A Juan Wesley se le recuerda a causa de una afirmación que apareció primero en el prefacio de "Hymns and Sacred Poems" (1739), el primer y principal himnario que él y su hermano Carlos desarrollaron para las sociedades metodistas: “El evangelio de Cristo no conoce otra religión que no sea la social, ni ninguna santidad que no sea la social. La fe que obra por el amor es la longitud, la anchura, la profundidad y la altura de la perfección cristiana”.

Wesley quería decir que el individualismo o “religión solitaria”, como él lo llamaba, no tiene lugar en ninguna parte de la teología o práctica cristiana. Esto se debe a que Dios es amor, y el amor sólo se dan en una relación. No hemos sido creados para nosotros mismos, sino los unos para los otros y para Dios. Por tanto, tampoco debemos imaginar a nuestro Dios como si fuera un individuo solitario, sino como una comunidad divina en perfecta unidad, donde cada uno trabaja para el bien del otro; y así debemos actuar también entre nosotros. Somos custodios unos de otros.

La observancia del Domingo de la Trinidad llama a los metodistas unidos a unirse a otros cristianos, no sólo para celebrar esta doctrina fundamental que compartimos con los cristianos de todo el mundo, sino también para que recordemos y ofrezcamos a otros los rasgos teológicos y prácticos más significativos del metodismo. Dios es amor. Por tanto, los metodistas unidos pueden y de hecho cuidan unos de otros en amor para cultivar la perfección en amor en esta vida.


Burton Edwards es director de Ask The UMC, el servicio informativo de Comunicaciones Metodistas Unidas.

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